Hasta siempre, amigo

Ayer fue un día triste, perdimos a un cocinero fundamental y a un hombre auténtico.Conocí a Santi bien joven, cuando nos labrábamos nuestros respectivos caminos, contra viento y marea, en aquellos certámenes de alta cocina en el restaurante Zaldiaran de Vitoria, con una ilusión y unas ganas de comernos el mundo infinitas, con el mandil como segunda piel, y los mangos de las cazuelas convertidas en prolongaciones de nuestras manos.

Celebré con él su primera estrella Michelin, y por supuesto las siguientes, y he seguido su trayectoria con la admiración que me transmiten las personas que han nacido para un oficio concreto y se dejan la piel en ello. Santi por encima de todas las cosas del mundo es, y será siempre, un cocinerazo de primera división, un hombre firme en sus convicciones, que proponía una particular visión del mundo, intransferible y personal como ninguna. Tengo claro que la actual gastronomía española no sería hoy lo que es sin figuras como la suya, un tipo auténtico de los pies a la cabeza, un fenómeno de la naturaleza, que debería ser ejemplo en muchas cuestiones para el resto de generaciones, porque entre otras virtudes, siempre supo mirar de frente, sin esconderse.

He compartido con él la “droga” de los fogones, una pasión tan arraigada que ha moldeado nuestras vidas a su antojo. Como a mí, desde niño le gustó más jugar con fuego que con juguetes y nunca dejó de guisar porque el contacto con los alimentos fue lo que dio sentido a su vida. Ni más ni menos. En más de una ocasión recordábamos ese tipo de similitudes y coincidíamos en que el leitmotiv principal de nuestro oficio, el que de verdad debería hacer dichoso a un cocinero, era el poder dedicar la vida a los demás. En su caso, lo fue por duplicado, doy fe, porque supo entregarse a sus comensales sin cortapisas, como corresponde a un hombre bravo como él.

A pocas personas he visto disfrutar tanto del acto de comer en común y del sentido de la amistad en torno a una mesa como a Santi. Formaba parte de su filosofía, al igual que la más absoluta de las excelencias en sus propuestas, por eso creó el mejor sueño de un gourmet en forma de restaurante, su Can Fabes, la más completa de sus obras, el lugar donde uno se puede sentir un ser humano feliz y disfrutar con la más moderna de las culinarias imaginables. Porque Santi es parte de la vanguardia culinaria de este país, pese a quién le pese, un hombre que se dejó el pellejo cocinando, con una energía y unas ganas de superación impresionantes.

Tras su fachada, siempre constaté el tesón y la sensibilidad de los elegidos. Nunca pudo disimular ni su enorme profesionalidad, ni su apabullante cultura gastronómica, ni lo más importante, su nobleza.

No tengo duda, este mundo ha perdido a un cocinero fundamental y yo, pobre de mí, he perdido a un buen amigo, lloro por ello.

Hasta siempre monstruo, que la tierra te sea ligera allá donde estés, guíanos como siempre hiciste, desde el entusiasmo y la convicción más absolutas.

This entry was posted in Opinión by Martín Berasategui.

15 pensamientos en “Hasta siempre, amigo

  1. Me emocionaron mucho estas palabras.En ellas se transmiten la admiración y el cariño,hacia un grande de la cocina y de la vida,de alguien,que tambien lo es.
    Mi admiración a ambos.
    Paula Chiaradia
    Cocinera

  2. Que descanse en paz,se fuè un gran cocinero y una gran persona.que alli donde estes sigas dando lecciones de cocina y el cielo a ganado una gran estrella,hasta siempre,siempre en el corazòn

  3. Era así, tal como lo muestras: Grande entre los grandes, gran cocinero y mejor persona.

    (entre tanta pena compartida en el homenaje que dimos a Santi, darte un beso y saludarte en l’Auditori de Sant Celoni fue un soplo de aire fresco, feliz.)

  4. No lo podrias haber descrito mejor, se nota el sentimiento que os teniais.
    Pero con esto no os rindais, estais en la picota, y Santi a sido un explendido cocinero y a amado su tierra y su cocina.Ha dejado una profesion por las nubes.

  5. Estoy de acuerdo creo que hemos perdido a una de las cartas mas fuertes de la gastronomía española, Ademas me da tristeza por que no lo pude conocer en persona, pero si creo que me lo podría imaginar como tu Martín, como alguien apasionado, alguien que me enseño mucho, que se interesa por el bienestar de todos. Martín te envío un muy fuerte abrazo, y mis condolencias.
    Cuchillo (Santiago)

  6. Seguro que cuando lleguemos nosotros nos estará esperando con un guisote de los suyos, o con unas migas con huevo y oreja como las que voy a cocinar yo el sábado en conmemoración suya en el restaurante. Aupa Santi.

  7. Uff. maravillosamente escrito.. no pudieron haberlo dicho mejor. desgarrador pero enaltecedor. Se nos fue un grande de la cocina, pero peor hubiera sido que nunca hubiera llegado.

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  9. Que descanse en Paz. El mundo ha perdido un artista muy grande y todos tenemos que sentirlo mucho. Tardaremos muchos años en volver a ver una persona tan buena en los fogones como lo era Santi.